Tormenta
otra vez la lluvia la noche
la noche repleta de rodillas frías, la tormenta
con gorrión la lluvia
otra vez la lluvia, la grieta de agua
de la noche,
la alcantarilla rota de la noche, de los labios,
lo que resta de los labios, la tormenta
el pasapuré de lluvia la ciudad
Silencio los gatos
que la luna se abolla, todos duermen.
Tu pupila de agua
Muy de lejos a lo lejos se deduce el mar
entre la ropa vuelve
vuelve el mar borracha una medusa
a las rodillas,
los terrones de la tarde entre los sueños
como el mar en las postales
como un buzón azul el mar
con flotador por si de nuevo como ayer
como la tarde se acababa
vuelves a mojarme por llorar así de cerca…
En el biombo de los sueños
Todo el día me pasé esperando en un poema con motín y naipes y abedul. Todo el día me esperé a que vuelvas como siempre caminando por el forro de la calle como la fecha de los martes o las mentiras de los niños. Emigré de luna por la noche con los labios en la lluvia con tanto bote y glicerol y tanto miedo a que olvidaras que para cuando quise recordarte y volver a canjear mis sueños por otro invierno de bufanda me encontré que ya no estabas que te estabas divirtiendo en la pupila de algún gato que te habías convertido todo de hueso en una minúscula pequeña tarde de papel y grillo.
Siesta
Siempre se oye el tren el viento en la posdata
de la tarde por los suelos
por el tiesto roto de la siesta,
soñar el mar sin avellana
los andenes fríos
las cigüeñas largas
el adiós cuando la orquesta al agua
de tu nombre me voló los sueños.
A lo lejos, el adiós
El invierno llora de legumbre
y de jarabe.
La tarde moja, fundió la luna,
así de larga e interminable esa cigüeña.
Y la noche sin farmacia
Inútilmente pienso en qué pájaros bobos qué
luna de títeres azules ni mentira
triste tu pupila
inútilmente, pienso golondrinas negras
de memoria palabras que repiten mar
mar mentira exacta
tu pupila triste
y nada ni siquiera el mar entre los sueños
de esta noche sin farmacia ni aldeas nada
vuelve a pronunciarte
así que desde ya a partir de cada instante
desde aquel delito dulce de tus ojos devuélveme
todo lo que inútilmente pensé en ti.
Cayó la lluvia
El silencio es la fiebre azul
de habitaciones suaves y vacías
de esta industria de paredes
soledad a oscuras,
el silencio es la bañera fría
de palabras la vitrina
nocturna leve del olvido,
el derribo de abedules
labios en silencio cuando
la subasta absurda vengativa de los sueños.
Nada más
Exijo préstame tus sótanos tu media
noche de gaviotas frías
el tráfico
de manzanas en invierno,
tu pupila de agua,
o adónde ya sino los sueños.
3.05 a.m.
Telegrafíame tu adiós de periferia y desencanto.
Llorar
Llueve gris despacio inaccesible donde el mar
donde la lluvia me abatió de charcos sin estufas
sin colchón despacio te olvidé azul llena de ranas.
Tarde
Cada tarde en que equivoco tiempo
soledad como los álamos despacio cada tarde
cuando llueve cuando la lluvia pálida
cada tarde en que menciono labios
en silencio entre las lápidas los sobres
grises de algún nombre alguna letra por las tardes
cuando muero cuando el mar es una tumba
de licores un remite denso una bodega
de medusas o una alarma de agua.
Así que
Suéñame sobre una noche a pesar de las lechuzas
del olvido aquel de los pantanos suéñame si quieres
sobre las ventanas grandes
entre las macetas y los gatos que miran triste
y lejos como el sol o la mentira
como el salitre como un mar negro
en calma un cofre unos minutos
suéñame
hasta sin noche sin tranvía sin que sepas pero.
Quién dijo sueño
Y ahora que me miras de agua
y avenidas grises
que me miras monstruos y verbenas
ahora que
de añil palabras turbias
y poemas
me envenenas en las noches que ya deduzco
de memoria como si
nada ya
nada como si el miedo o el invierno
y la sentencia.
Declaración de mediodía
Me arrimé a tu siesta a tu estación sin lluvia.
Junto a la estufa de la tarde como un anciano que envejece
de pan y corcho.
Con lluvia y gato y todo
No estaba previsto que la tormenta se tirara calle abajo hasta llenarme las rodillas de jirones y tanta ortiga y arañazos. No estaba prevista esta tormenta en medio de la lluvia que ya moja bastante ni el barril de tu mirada de agua o era regaliz lo de tus ojos lo del frío que pasé con tus palabras. No estaba previsto que dijeras todo aquello de la noche y sus centímetros porque no me importa si te alejas más despacio que el verano o si regresas otra vez con lluvia y gato y todo a recogerme alguna tarde con café los sueños de mentira y trapo.
Cómo decirte
Y para volver a repasar la caligrafía de los labios
después de tantas horas de museo
de somier y coordenadas,
sólo para volver a perder las comisuras un
centímetro más cerca
cuando la luna ronca en su somier
de lata y nadie más lo sabe
necesito un silencio hondo un ave una manzana
un niño de agua como tú todo repleto de hipo y susto.
Escucha
Ya no sé si nos perdimos si la noche
me encontró
subida a los andamios locos de la luna
o a algún tren de cercanías,
ya olvidé si nos perdimos si era tarde
o fue culpa del reloj o de los grillos
sólo sé que me perdí, que la noche estaba prieta,
ya rota de lluvia
disparé a tu gato, dije adiós.
Paseo
Se relame un gato la lluvia
de la carretera.
Y qué si vuelve turbia la noche
enferma
exacta se atrevió esa luna
plátano descalzo de los sueños
varios,
si lloro absurda tarde
entre las malvas
los poemas
donde cierto el tiempo ilusión vulgar
de la existencia.